Hoy el Mini es un icono que va mucho más allá de su “menuda” carrocería. Pero en sus orígenes la idea de este pequeño coche tuvo mucho que ver con los problemas de suministro de petróleo tras la Crisis de Suez.

Estamos a mediados de la década de los 50. Debido a la escasez de combustible en el Reino Unido, la gasolina se raciona. Y como consecuencia de ello, los utilitarios ganan popularidad en detrimento de los grandes coches. La British Motor Company ve una clara oportunidad: decide diseñar y producir la antes posible un vehículo de pequeño tamaño, que responda a las necesidades del momento. Y es que la mayoría de utilitarios de la época son de origen alemán.

El nombre de la respuesta evoca su propósito: el Mini es un automóvil pequeño, pero con el espacio interior maximizado para mayor comodidad de los ocupantes.

Pequeñas grandes innovaciones

Lo cierto es que su diseño se enfrentó a numerosos retos, buscando potenciar la economía de espacios y reducir los costes de producción. Por ejemplo, ya que montaba neumáticos de 10 pulgadas, fue necesario el desarrollo de nuevas ruedas, que corrieron a cargo del fabricante Dunlop. El Mini tenía además bisagras externas tanto en las puertas como en el maletero y las ventanillas eran corredizas para que hubiese pequeños huecos para almacenar objetos. Cuenta la leyenda que, de hecho, Issigonis, uno de los responsables del diseño de Mini, calculó el tamaño de los huecos para que pudiesen albergar una botella de su ginebra preferida. La carrocería era de acero, aunque en algunos países también se utilizó fibra de vidrio.

El Mini y la mini

Pocos años después del nacimiento del Mini nació también la minifalda, una prenda de vestir femenina que revolucionó la moda… y que, como toda revolución, fue duramente criticada por muchos sectores. Aunque, a la vista está, eso no frenó ni mucho menos su éxito y popularización.

Aunque algún otro diseñador ha tratado de atribuirse el invento de la falda con poca tela, se reconoce como creadora de la prenda a la británica Mary Quant, quien tuvo la idea de la minifalda y la promovió desde su boutique en Londres. Dicen que la inspiración la encontró en el propio Mini. Y es que si era posible hacer un coche en pequeñas dimensiones, ¿por qué no reducir la falda a la mínima expresión?

Mito o realidad, ambos, tanto el Mini como la minifalda, han pasado unidos a la historia y se mantienen en plena forma en el mundo de hoy día.

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