Quizás has dejado tu coche aparcado cerca de un parque o a la sombra de un árbol y cuando regresas a él ya no encuentras la impoluta y perfecta carrocería que dejaste, no. Quizás encuentras alguna deposición de pájaro (o, en el peor de los casos, varias) que, cual torpedo, ha atacado la pintura de tu coche en tu ausencia.

¿Verdad o exageración? ¿Pero realmente es para tanto?
Tenemos malas noticias: sí lo es.
Los excrementos de pájaro son uno de los agentes externos que más daño puede causar a la pintura del coche.

Bastan unas horas de contacto, un poco de sol y la marca quedará para siempre, como una herida de guerra de la carrocería en esa batalla por permanecer bella y perfecta, con su color brillante y su superficie lisa y pulida.

La combinación caquitas de pájaro + sol sobre la pintura es nefasta. Por decirlo de alguna manera, los rayos solares aumentan el poder destructor de las caquitas de pájaro.

¿Tienen algo los pájaros en contra de los coches? ¿Es una especie de venganza de la naturaleza contra el metal y el asfalto? Imposible saberlo, pero la socorrida ciencia, la química, nos da una explicación sobre el por qué de esta mala combinación de excremento de pájaro y pintura del coche.

La respuesta parece estar en el ácido úrico.
El ácido úrico es un compuesto orgánico que está presente en la orina del propio ser humano, aunque en pequeñas concentraciones. No es así en los excrementos de las aves: la presencia de agua en el cuerpo de los pájaros es muchísimo menor, así que la presencia de ácido úrico en sus deposiciones es mucho más alta. De ahí su carácter ácido y abrasivo, cualidades dañinas para la chapa y la pintura de cualquier automóvil.

En apenas unas pocas horas, una caquita de pájaro puede dañar la zona de carrocería sobre la que se encuentra de forma irreversible. Si además es un día soleado el daño se producirá más rápido y será más profundo.

¿El resultado? Pérdida de brillo y aspecto parecido a una quemadura en la zona afectada. Ésas son las consecuencias de la reacción química desencadenada por el contacto del ácido úrico a través de las caquitas de pájaro con el metal de la carrocería y gracias a la complicidad del sol.

Cómo actuar ante la presencia de excrementos de ave en la carrocería
Ya sean de paloma, de gaviota, de cigüeña o del pájaro que sean, el modo de proceder es el mismo: hay que limpiar la carrocería inmediatamente.

Si no tenemos tiempo de hacer una limpieza profunda, siempre podemos recurrir a la socorrida pistola de agua a presión de la estación de servicio más cercana. Lo importante es eliminar la caquita cuanto antes para que no siga en contacto con la carrocería.

En la medida en que este tipo de suciedad permanezca en contacto con la pintura el daño será más visible y más difícil de tratar.

Este efecto se producirá independientemente del color del coche, aunque es verdad que los tonos más claros, como los blancos y los gris plata, suelen disimular más las imperfecciones.

En todo caso, el daño habrá llegado para quedarse. En algunos casos, un pulido puede ayudarnos a devolver a la pintura su belleza original, pero si por ejemplo hemos dejado aparcado el coche durante semanas al cobijo de un árbol donde duermen una bandada de pájaros… lo más probable es que para devolver a la pintura su mejor aspecto haya que pensar en un repintado completo del coche.

¿Es este tu caso? ¿Las caquitas de pájaros han estropeado la pintura de tu coche? Con la calculadora on line de CertifiedFirst puedes obtener un presupuesto orientativo en función de los daños de tu vehículo y contactar con tu taller más cercano de la red de expertos en chapa y pintura de CertifiedFirst.

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