No pasó mucho tiempo desde el nacimiento del automóvil hasta que se inició la carrera (nunca mejor dicho) por alcanzar la mayor velocidad posible con el menor consumo. Y el camino pasaba, y pasa en buea medida, por dar con una carrocería que ofreciese la menor resistencia posible al aire. En otras palabras: aerodinámica.

A lo largo de la historia son muchos los fabricantes que han experimentado con la aerodinámica a la caza del vehículo más rápido, más eficiente. Un banco de pruebas que ha dado automóviles de todo tipo, desde los más elegantes a los más sorprendentes. Algunas de esas carrocerías, pensadas y diseñadas hace muchos años, hoy en día nos siguen pareciendo un sueño del futuro.

Entre los años 20 y 30 del pasado siglo se desarrollaron muchos vehículos y prototipos pensados para ofrecer la menor resistencia aerodinámica posible. Pero, ¿por qué tan temprano interés por este tema?

Curiosidades: ¿Sabías que en esa época la mayoría de los automóviles eran más aerodinámicos… cuando circulaban marcha atrás?

¿Por qué es tan importante la aerodinámica?

La aerodinámica estudia las acciones que aparecen sobre cuerpos sólidos cuando existe un movimiento relativo entre dichos cuerpos y el gas que los rodea. En el caso de los automóviles, ese gas no es otra cosa que lo que comúnmente conocemos como aire.

Cuando un vehículo se mueve, su cuerpo, que es sólido, desplaza a su paso las moléculas de aire, provocando una fuerza de rozamiento. En la medida en que esa fuerza sea menor, será menor también el esfuerzo mecánico del coche. ¿Y qué se consigue reduciendo el esfuerzo? Reducir el consumo de combustible y por tanto poder centrar la potencia del coche en conseguir mayor velocidad. Por eso, muchos de los prototipos con los que se empezó a investigar este aspecto estaban pensados para la competición.

Para conseguir esa reducción soñada se ha recurrido a diferentes técnicas, como el túnel de viento, bajos carenados, reducir la altura del techo… Sí, aerodinámica y deseño suelen ir de la mano, produciendo vehículos difíciles de olvidar.

Schlörwagen, carrocería aerodinámica… ¡de 7 plazas!

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Todo un experimento presentado en el Salón de Berlín en el año 1939. Fue diseñado por un ingeniero alemán llamado Karl Schlör con puntos de partida  sencillamente sorprendentes. Basado en primera instancia en un Mercedes 170H, se rediseñó por completo, inspirándose para ello en las formas de una ala de avión. El resultado le valió el apodo de  “Huevo de Gotinga”, en referencia al Instituto Aerodinámico de Gotinga, donde Schlör había trabajado el proyecto. Pero al margen de su aspecto y su tamaño (con tres filas de asientso y capacidad para siete personas) es recordado por su eficiencia: un coeficiente aerodinámico de 0,15 Cx.

Tatra 77, primer coche aerodinámico producido en serie

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El fabricante Tatra destacó en aquella época por su especialización en coches de lujo. Muy avanzado para la época y de líneas muy estilizadas, el Tatra 77 vio la luz en el año 1934 y se considera el primer vehículo aerodinámico producido en serie. Si coeficiente aerodinámico era de 0,212. El T77 se fabricaba sobre un chasis tubular de acero y contaba con un motor trasero V8 refrigerado por aire, además de otros avances técnicos. Alcanzaba los 150 km/h

Curiosidades: ¿Sabías que Ledwinka, uno de los ingenieros de Tatra, solía compartir sus ideas con Ferdinand Porsche y que, como éste último utilizó algunas en su diseños del VW Beetle, Volkswagen fue condenada a pagar 30.000.000 marcos… en 1961, en concepto de daños y perjuicios?

Chrysler Airflow, el primero en recurrir al túnel de viento

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También en 1934 vio la luz el Chrysler Airflow. Un vehículo nacido para renovar el concepto de la fabricación de automóviles. Su carrocería autoportante se inspiraba en la aeronáutica, contaba con motor de 6 cilindros y era capaz de alcanzar los 150 km/h. Ha pasado a la historia como el primer automóvil en el que se recurrió al túnel de viento para dar diseñar su aspecto exterior. Pero comercialmente fue todo un fracaso. Un vehículo demasiado avanzado para su época, un incomprendido. De hecho al verlo por primera vez es fácil pensar que es un automóvil de bien entrados los años 40.

 

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