Conducir con chanclas y bañador durante el verano es una extendida costumbre en nuestro país… pero no es una buena idea. Por ejemplo, un simple frenazo brusco puede causarte quemaduras debido al roce del cinturón de seguridad con la piel descubierta. Algo que se evitaría llevando algo de ropa holgada y fresquita.

Lo de las chanclas es harina de otro costal. Y es que conducir con chanclas tipo flip flop o de piscina puede ser algo muy peligroso: si la chancla se “escurre” y se engancha al pedal te puedes ver en una situación bastante comprometida.

Precisamente esto le sucedió a un veterano conductor en California. El automovilista maniobraba su coche en el garaje… pero acabó “aparcando” en el interior de una piscina. La noticia ha sido motivo de guasa a nivel internacional y podemos considerarla una anécdota divertida gracias a que el único dañado fue el pobre del coche. Pero, ¿qué habría ocurrido si el propio conductor o alguna otra persona hubiese resultado herida?

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Tenemos por delante semanas de calor y piscina, pero recuerda: las chanclas no son el calzado adecuado para conducir. Que tu coche caiga en el interior de una piscina sería el menor de los males.

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