Aspira a conseguir el nuevo récord mundial de velocidad y superarse a sí mismo. Es Andy Green quien ostenta el récord actual con 1.228 km/h, y planea alcanzar, nada más y nada menos, que los 1.600 km/h con el Bloodhound SSC.

Un coche supersónico y a prueba de balas

Al ver las fotos nadie diría que estamos ante un coche, sino más bien ante un cohete. Y es que este vehículo es todo un portento tecnológico.

Su chasis es de fibra de carbono, para que la resistencia aerodinámica no comprometa la altísima velocidad que pretende conseguir. Pero además, el coche contará en los laterales con paneles antibalas: no por temor a algún ataque, sino para mayor protección y seguridad. Porque a una velocidad de 1.600 km/h cualquier objeto puede convertirse en algo tan peligroso como un proyectil.

Lo cierto es que la prueba tendrá lugar en Sudáfrica en un espacio habilitado para ello y libre de pájaros, para evitar golpes con estos animales. Pero cualuier piedra u objeto que impacte con el vehículo circulando a esa velocidad es un peligro que los ingenieros han solventado con estos paneles antibalas.

La increíble ficha técnica del Bloodhound

El Bloodhound SSC mide 13,5 metros de largo y 2,5 metros de ancho. Su peso alcanza los 7.700 kilos y cuenta con un motor de 135.000 CV para conseguir una velocidad supersónica sin elevarse sobre el suelo, como hacen los aviones. De hecho, se dice que el coche produce más ruido que un Boeing 747 en pleno despegue.

No es de extrañar que uno de los grandes desafíos haya sido el habitáculo interior, un espacio en el que aislar al piloto de las fuertes vibraciones tanto del motor como del vehículo así como de los intensos ruidos provocados por rozamientos, motor, etc. El cuerpo del valiente piloto estará sometido, aún así, a fuerzas de hasta 2,5G durante la aceleración y frenada, para lo que es necesario un exhaustivo entrenamiento físico.

El detalle analógico lo ponen dos relojes Rolex, en concreto un velocímetro y un cronómetro de gran precisión.

Bloodhound-SSC3

Otro detalle curioso es que el Bloodhound carece de vistas al exterior y el piloto, Andy Green, tomará las decisiones en base a los paneles informativos y la comunicación con su equipo. ¿Te imaginas conducir “a ciegas” -por decirlo de alguna manera-?

Aún no hay fecha para la primera prueba, aunque se espera que tenga lugar este año. ¡Estaremos atentos!

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